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/Pedro Barragán

ESPAÑA – CHINA

El coronavirus no reduce el objetivo de eliminación de la pobreza en China

         

No hace muchos años, la pobreza en el mundo tenía su mayor epicentro en China. En 1981, primeros datos del Banco Mundial, el 88 % de la población china era pobre, esto es 880 millones de personas. De acuerdo con la última estimación del Banco Mundial, en 2019 el porcentaje de pobreza (International poverty rate) es del 0,3 %, esto es, algo más de 4 millones de personas sobre los 1.395 millones de habitantes (5,51 millones en el cálculo que hace la propia China).

Hoy el centro de la pobreza en el mundo se sitúa en India, donde este porcentaje de pobreza llega al 21,2 % (último dato del Banco Mundial de 2011) y en África.

Puede parecer a primera vista que esta reducción de casi 900 millones de pobres en China, durante las últimas décadas, es la simple consecuencia del enorme progreso económico que ha desarrollado este país. Solo en los últimos 10 años, desde 2009 (3.832,5 $ PIB per capita) hasta 2019 (10.116,2 $ PIB per capita) se ha casi triplicado la renta per capita. Sin embargo, el simple progreso económico no es suficiente para reducir la desigualdad social. El país se ha marcado un objetivo de reducción de la pobreza y su nivel de consecución es algo que figura de forma destacada en toda la documentación económica que manejan las autoridades, al nivel del PIB.

Podemos, para hacernos una idea más cercana, comparar la evolución de China con España

Podemos, para hacernos una idea más cercana, comparar la evolución de China con España. En primer lugar, hay que decir que los datos sobre China se refieren a la definición de la pobreza del Banco Mundial: 1,9 $ por día (2011 PPA) o, lo que es lo mismo, 684 $ por persona y año. No existen datos de este ratio en el Banco Mundial para los países desarrollados. El INE estima la pobreza severa en España calculándola por hogar y no por persona, en función del tamaño del hogar. Tomando el ejemplo de un hogar de dos adultos más dos niños, se consideran en pobreza severa aquellos hogares con unos ingresos por debajo de 746 € mensuales; esto es, 2.238 € por persona y año o 2.417 $ por persona y año. Este ratio se aproxima más al Upper middle-income poverty rate ($5.5 in 2011 PPP) del Banco Mundial y bajo el que se encontraba en 2019 el 17,4 % de la población china. Pues bien, la evolución de la pobreza severa en España en los últimos años ha pasado desde el 3,6 % de la población en 2008 al 5,1 % de la población en 2017 (últimos datos). Se ha incrementado en un 50 % en estos diez años hasta acercarse a los 2,5 millones de personas.

Sin una actuación decidida por parte de los poderes públicos no es posible erradicar la pobreza, dejándola al libre albedrío del crecimiento económico. En nuestro caso, la Renta Vital Mínima va a ser el mecanismo de lucha contra la pobreza severa que se va a instrumentar en las próximas semanas.

La erradicación de la pobreza no es solo un objetivo humano, sino también el camino para asegurar una mejor calidad de vida de la población rural

En el caso de China, la pobreza está básicamente relacionada con el mundo rural y la pérdida de productividad relativa de la producción agraria; mientras que en España se relaciona más con el paro, el empleo precario y el sub-autoempleo de las áreas urbanas.

La clave de la reducción de la pobreza en China sigue las pautas generales de (1) identificar con exactitud dónde está y (2) establecer objetivos temporales para su erradicación.

Si tomamos, por ejemplo, la provincia de Yunnam que es el mayor foco de la pobreza en China, estos días hemos conocido la información de que 31 localidades de esta provincia han salido de la pobreza. La pobreza se identifica geográfica y socialmente (6,65 millones de personas en el área rural de Yunnam en 2014 localizadas fundamentalmente en 88 poblaciones) y se planifica su erradicación estableciendo objetivos anuales. En el caso de esta provincia, entre 2014 y 2019, 79 de las 88 localidades identificadas han salido de la pobreza y esta se ha reducido en la provincia del 17,09 % a finales de 2014 al 1,32 % a finales de 2019.

La erradicación de la pobreza no es solo un objetivo humano en sí misma, sino que también se considera el camino para asegurar una mejor calidad de vida para el conjunto de la población rural.

El coronavirus y la guerra comercial de EEUU contra China impactan en la lucha contra la pobreza

La pandemia del coronavirus y su impacto en la actividad económica ha supuesto también en China una paralización o retroceso en la lucha contra la pobreza. El cierre de las oficinas públicas de atención a la pobreza, la pérdida de empleos, los retrasos en la tramitación de los expedientes, suponen un nuevo reto a superar.

A esta situación hay que añadir las consecuencias económicas de la guerra comercial que EEUU está desarrollando de forma permanente contra China. El sorpasso de la economía china sobre la americana ha generado una actuación sin precedentes de la Administración Trump para tratar de desestabilizar al gobierno chino y de dificultar el avance económico.

La Asamblea Popular Nacional reunida estos días en Beijing ha aumentado los fondos dedicados contra la pobreza en 20.000 millones de yuanes, hasta alcanzar los 146.100 millones de yuanes (unos 20.000 millones de euros).

Las consecuencias económicas de la pandemia y de la situación internacional son un nuevo reto en el objetivo fijado por el gobierno chino de erradicar esta pobreza extrema en 2020. El gobierno mantiene este objetivo para este año, mientras el Banco Mundial estima que las políticas contra la pobreza en China conseguirán contrarrestar los efectos de la pandemia, pero difícilmente alcanzarán para mantener la rápida desescalada de la pobreza de los últimos años. El Banco establece una previsión final para 2020 de un nivel de pobreza del 0,3 % de la población en China, algo que ya desean para si la mayor parte de los países del mundo.

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